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Mostrando entradas de 2012

Las Curvas del Pentagonito

Mientras la frescura de la noche golpea mi rostro a cada pedaleo que doy y una hermosa luna cómplice acompaña mi ruta, voy camino al Pentagonito. Es la segunda noche que decido treparme en la bici y retar a mis piernas y mi voluntad mientras trato de dominar las curvas de aquel pentágono, mientras con la música de GAIA a todo volumen, busco motivación. Mi concentración se ve interrumpida por otras curvas que no siempre terminan siendo agradables, por curvas que motivan, causan gracia, pena, alivio; por curvas heterogéneas que sólo me hacen pensar que no todos están dando vueltas por deporte. Durante mi primera vuelta están los gorditos empeñosos, las gorditas dulces y siempre risueñas a pesar del rubor explotando en sus rostros inundados de sudor, las flacas fitness que conocen ese circuito como su casa, los metrosexuales disfrazados para un comercial de alguna marca deportiva; y un perro que me mira raro al pasar. Durante la segunda vuelta están las empleadas y nanas que luego...

Todo empieza y termina con una pizza (Off Topic)

Hace dos años, dejé un lugar al que siempre le estaré agradecido por lo que tengo y soy profesionalmente. Después de dos años, y sin restricciones ni compromisos de por medio, publico el último correo, el de mi despedida. De no ser por un gran amigo (gracias Memín por renviármelo), hoy no volvería a recordar aquellas palabras tan emotivas y sinceras que escribí en esa fecha y que ahora comparto con ustedes. Una parte de mí que pocos conocen y que a algunos tantos, no debe sorprender. Un  6 de junio   del 2003, llegué al lugar que me dio grandes satisfacciones y decepciones. Un  6 de junio  del 2003, conocí a mi primer compañero de trabajo (en mi primer trabajo). Un  6 de junio  del 2003, empecé esta carrera emocionante que hoy llega a su fin. Un  6 de junio  del 2003… ingresé al BCP. **************************************** Aún recuerdo el olor a pintura y cables chamuscados de aquella escuelita escondida entre farmacias, chifa...

Manifiesto de un infiel

Existe una palabra que tiene un significado tan poderoso que rebasa los límites de la semántica. Cómo poder definirla si el significado resulta tan subjetivo, tan particular.  A estas alturas de mi vida he descubierto dos cosas: la primera, estuve realmente equivocado sobre su significado tratando de encontrarle algún sentido y tergiversándola a mi antojo; la segunda, tengo que ser consecuente en mis acciones.  Es increíble lo tarde que resulta sacar conclusiones de hechos tan evidentes. Es más increíble aún, llegar a esas conclusiones no por cuenta propia, sino porque alguien te abre los ojos -otra vez-.  La vida que me toca, es la que merezco. Las mil situaciones propiciadas por mi inmadurez, mi falta de compromiso, de carácter, de sosiego y mi deseo egoísta de satisfacción, han hecho de mi vida lo que es hoy. Nada que reclamar. Nada de qué arrepentirse. Pero bastante por cambiar. La gente no cambia, dicen. De acuerdo. No cambia, pero aprende. Por much...

EL SECRETO

- Agradezco tu sinceridad... Imagino que debe ser difícil para ti contarme esto... Pero solo puedo decirte que puedes contar conmigo, si quieres, como una amiga - esas fueron las tres frases que para Alex no se han podido borrar. Una más lapidaria que la otra. Una más punzante que la otra. Él yace en el suelo de la miseria recibiendo cada una de esas palabras sin saber siquiera qué responder. Todos llevamos un secreto. Todos tenemos nuestros demonios internos que no siempre muestran el mejor lado de nosotros, pero lamentablemente son una parte ineludible, una parte inobjetable, que nos define, nos hace ser nosotros. Alex pensó que había encontrado lo que tanto buscó y que estuvo siempre ahí. Su cobardía disfrazada de mesura nunca lo atrevió a dar el primer paso. Fue ella, con su inteligente sentido del humor y su desenfado, quien le dio el valor. Fue ella, con su curioso sarcasmo quien le hizo ver que el interés era mutuo. Un mensaje aparece en el celular de Alex en una de esas n...

AJENA REALIDAD

- Retírate de mi clase - grita él - Pero... - - No me interesa, retírate - - Pero si... -  - ¡Que te largues! No quiero que sigas confundiendo a tus compañeros – cierra la discusión Mauricio cierra los puños, presiona los dientes, siente que se está poniendo rojo, golpea suavemente la carpeta, se levanta y se va. “Viejo hijo de puta” – piensa -, “tú eres quien los está confundiendo con tus historias sin sentido”. Sale del patio, la cancha de fulbito está mojada, estuvo lloviendo. Se sienta en una de las bancas. Empieza a recordar cómo llegó a ese colegio. “Ella tiene la culpa de que esté aquí; en el otro colegio estuve mejor, maldita situación económica, gracias a ti estoy en este colegio de mierda con estos serranos asquerosos y el imbécil del profesor de religión que con las justas habla bien el español. Allá era otra cosa, los profes se preocupaban por que entendiéramos; aquí, a veces ni vienen...” De pronto, siente un golpe en el hombro que lo hace salta...

ELLA Y ÉL

Cuando se vieron, ninguno de los dos salía de su asombro. Parados frente a frente, solo el reflejo aprendido del saludo hizo que se abrazaran. El abrazo eterno que no sabían cómo terminar. Enlazados fuertemente, ninguno se quería desprender. Solo la inconsciente reacción al querer respirar hizo que se miraran a los ojos y por milisegundos, ambos dudaron en decidir dónde dar el primer beso. Aquel beso postergado durante años y que hoy, luego de 20, lograba consumarse. Era una mañana juvenil, de esas en las que solo quieres seguir metido en la cama antes que levantarte y verles las caras a los mismos profesores, a los mismos vagos, a los mismos compañeros de clase impuestos por necesidad. Sin embargo a él solo le queda seguir con la misma rutina: Se mira al espejo, no soporta verse con esa cara, cepillo y pasta dental, al menos algo ya está limpio. Un duchazo de agua caliente para el húmedo frío limeño, y recién despierta en verdad. Se vuelve a mirar al espejo y las primeras sombra...