DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS
Las calles de Lima se ven como murales en exhibición cada vez que voy en el auto. Las imágenes que se van proyectando en el marco del parabrisas, muchas veces, suelen ser aquellas que ignoramos a pesar de estar rodeándonos permanentemente. Cuando las descubres, caes en la cuenta de que son reales. Estoy en el auto camino al trabajo cuando una joven pareja aparece frente a mi parabrisas y capta mi atención. Esbozo una sonrisa permisiva que las invita a cruzar sin problemas. De pronto, bastó una pausa para ver algo distinto e igual a la vez. Eran dos chicas muy hermosas, no tenían menos de 20 años, una más linda que la otra; tomadas de la mano al principio, y abrazadas después con la confianza y acercamiento que da el amor. Vuelve a aparecer aquella sonrisa en mi rostro celebrando aquella imagen. Celebrando la libertad. Celebrando esa muestra de amor sin escudos, expuesto y vivo. Mi sonrisa se borra cuando irrumpe en aquella imagen la presencia de aquel caballero parado en la esq...