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Mostrando entradas de julio, 2012

AJENA REALIDAD

- Retírate de mi clase - grita él - Pero... - - No me interesa, retírate - - Pero si... -  - ¡Que te largues! No quiero que sigas confundiendo a tus compañeros – cierra la discusión Mauricio cierra los puños, presiona los dientes, siente que se está poniendo rojo, golpea suavemente la carpeta, se levanta y se va. “Viejo hijo de puta” – piensa -, “tú eres quien los está confundiendo con tus historias sin sentido”. Sale del patio, la cancha de fulbito está mojada, estuvo lloviendo. Se sienta en una de las bancas. Empieza a recordar cómo llegó a ese colegio. “Ella tiene la culpa de que esté aquí; en el otro colegio estuve mejor, maldita situación económica, gracias a ti estoy en este colegio de mierda con estos serranos asquerosos y el imbécil del profesor de religión que con las justas habla bien el español. Allá era otra cosa, los profes se preocupaban por que entendiéramos; aquí, a veces ni vienen...” De pronto, siente un golpe en el hombro que lo hace salta...

ELLA Y ÉL

Cuando se vieron, ninguno de los dos salía de su asombro. Parados frente a frente, solo el reflejo aprendido del saludo hizo que se abrazaran. El abrazo eterno que no sabían cómo terminar. Enlazados fuertemente, ninguno se quería desprender. Solo la inconsciente reacción al querer respirar hizo que se miraran a los ojos y por milisegundos, ambos dudaron en decidir dónde dar el primer beso. Aquel beso postergado durante años y que hoy, luego de 20, lograba consumarse. Era una mañana juvenil, de esas en las que solo quieres seguir metido en la cama antes que levantarte y verles las caras a los mismos profesores, a los mismos vagos, a los mismos compañeros de clase impuestos por necesidad. Sin embargo a él solo le queda seguir con la misma rutina: Se mira al espejo, no soporta verse con esa cara, cepillo y pasta dental, al menos algo ya está limpio. Un duchazo de agua caliente para el húmedo frío limeño, y recién despierta en verdad. Se vuelve a mirar al espejo y las primeras sombra...