LIMA: UNA MONEDA CON DOS CARAS IGUALES
11:00 am El tráfico a media mañana acompañado del sol asfixiante que me recuerda lo imbécil que fui al no ponerle aire acondicionado a mi carro, dan inicio a un lunes de esos que todos odiamos, pero hidalgamente aceptamos. Las calles de San Isidro, infestadas de autos y de gente apurada sin tiempo de reir: ternos, sastres, vestidos, maletas, mochilas, lentes de sol, alguna sombrilla desubicada; forman parte del paisaje. Trato de buscar sin esperanzas algún lugar dónde estacionar: iluso. Luego de dar tres vueltas por las enredadas calles que existen entre Aramburú y Canaval y Moreyra, escucho una voz que me grita: espacio?! Y con el sudor nublando mi vista, logro mirar a aquel individuo con pinta de marca y acepto su invitación. Mientras me cuadro, el tipo inicia una pequeña conversación: -¿Ya sabes cómo es no? – pregunta - ¿Cómo es? – pregunto asustado pensando que lo único que queda virgen de mí, podría ser mancillado - Me dejas 3 solsitos y tú tranquilo – - Mira, con tal...