Todo empieza y termina con una pizza (Off Topic)
Hace dos años, dejé un lugar al que siempre le estaré agradecido por lo que tengo y soy profesionalmente. Después de dos años, y sin restricciones ni compromisos de por medio, publico el último correo, el de mi despedida. De no ser por un gran amigo (gracias Memín por renviármelo), hoy no volvería a recordar aquellas palabras tan emotivas y sinceras que escribí en esa fecha y que ahora comparto con ustedes. Una parte de mí que pocos conocen y que a algunos tantos, no debe sorprender.
Un 6 de junio del 2003, llegué al lugar que me dio grandes satisfacciones y decepciones. Un 6 de junio del 2003, conocí a mi primer compañero de trabajo (en mi primer trabajo). Un 6 de junio del 2003, empecé esta carrera emocionante que hoy llega a su fin. Un 6 de junio del 2003… ingresé al BCP.
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Aún recuerdo el olor a pintura y cables chamuscados de aquella escuelita escondida entre farmacias, chifas y una pastelería cómplice en nuestros recesos, allá en Valle Hermoso. Aún recuerdo las tediosas clases de “T” contable – que en honor a la verdad, nunca entendí- y los billetes de papel con los que “jugábamos” a ser promotores. Esos promotores que mostraban en sus ojos el brillo de emoción por pertenecer a la empresa más importante del país. No sabíamos, aún, de los encontrones con los clientes, ni las diferencias de efectivo con las que tendríamos que convivir, eso no importaba. Estábamos en el BCP!!!
No fue hasta finales de enero del año siguiente que al fin, el suplicio de todos (porque era un suplicio) terminó. Dejábamos de ser FLJ’s para convertirnos en matrícula E y pertenecer a la planilla del BCP. La reunión con GDH (antes RRHH) fue en la Sucursal San Isidro, no nos cabía la emoción en el cuerpo. Al fin nos quedamos!!! Bueno, renovábamos cada 6 meses, pero qué chu!!!! Ya teníamos movilidad, seguro, etc, etc. Aquel día (que es el que cuenta para el banco) empecé en serio. Recuerdo salir de mi oficina e ir raudo a mi casa a contar la buena nueva…. Pero antes, una parada obligada en Plaza San Miguel (en ese tiempo vivía en el Callao, en un departamentito que gentilmente nos cedió la abuelita de mi esposa pues recién empezábamos). Tenía que celebrar y no pude hacer mejor cosa que comprar una pizza familiar de Pizza Hut y una tina de baño celeste, pues dentro de poco nacía mi hija -aún no sabía si sería hombre o mujer y aunque suene ridículo llevar una tina de baño, el simple hecho resultaba importante para mí- . Fue uno de los días en los que me sentí orgulloso de estar donde estaba. Qué simples eran las cosas todavía.
Mi proceso natural dentro del banco resultaría aburrido comentarlo. Solo puedo terminar esta parte diciendo que mi hija nació un 2 de febrero, y a mi responsabilidad dentro del banco, le sumé la más hermosa, vital y primaria de todas mis responsabilidades: Maria Fe.
Ya han pasado más de 6 años desde esa pizza, símbolo de bienaventuranza e inicio de una de las etapas más ricas y productivas de mi vida. Rica, porque me permitió conocerlos y compartir grandes momentos; y productiva, porque gracias a este banco, pude conseguir lo poco que tengo. Sin embargo, llega el momento que muchos no queremos, pero tenemos que aceptar: las despedidas. Me voy con mucha pena, y no voy a engañarlos ni a engañarme, no hay nuevos proyectos, no quiero buenos deseos y éxitos en lo que me proponga; simplemente hay esperanza en que pase lo que tenga que pasar.
Y no me voy por haber hecho mal las cosas, ni mucho menos siento que me voy por la puerta falsa. Me voy por convicción de que estoy haciendo lo correcto: mi ciclo terminó. En algún momento, pensé claudicar a mi convicción, pero consideré que forzar las cosas no era la solución tampoco. Lamentablemente mi perfil no encaja en ningún lado y bueno, ¿un comunicador en auditoría? Era algo que se veía venir.
Quiero agradecer a cada uno de ustedes porque me dejaron acompañarlos en este camino sinuoso y lleno de obstáculos. Espero haberles ayudado y, al menos, haberles dejado algo que los haya hecho reflexionar. A mí me enseñaron a ser agradecido, y a todos los que están recibiendo este mail, mi más sincero agradecimiento.
A los pocos que quedan del equipo de la Of. Grau, gracias. Si no fuera por ustedes no hubiera aprendido la importancia del orden al trabajar.
A los pocos más que quedan del equipo de la Of. 2 de Mayo -si esa oficina hablara-, muchas gracias: Al señor Medrano que, aunque ya no está en el BCP, merece este agradecimiento público por la calidad de persona que es y porque logró formar un lindo equipo. A Renato Castillo, gracias por darme la responsabilidad y poner en mis hombros el peso de esa oficina a pesar de mi corta experiencia, gracias por enseñarme a florear cuando no tenía la respuesta exacta para terminar bien parado. A Carlos Mendoza, siempre te agradeceré la confianza que depositaste en mí y en mi trabajo. Y a todos los chicos (muchos de ellos ya no están), 2 de Mayo rules!!!!
A la gente de San Felipe, mi gente, los que siempre serán, gracias. Gracias por hacerme sentir que fui parte importante en sus vidas, tanto personal como profesionalmente. Gracias por enseñarme que ser líder es una tarea titánica que nunca pude conseguir, pero saben que hice mi mayor esfuerzo.
A todas las personas con las que no trabajé directamente, pero que también me enseñaron en este corto recorrido, gracias. En auditoría: al Sr. Gutiérrez (nunca José Luis), gracias por recordarme que lo importante son las personas; al Sr. Calle (Mr. Street), gracias por confiar en mí, y aunque la verborrea no es su mayor don, sé que hice lo justo y necesario para ganar su confianza.
A las personas que conocí en provincias, gracias por escuchar y tomar en cuenta nuestras palabras. Gracias por confiar y buscar en nosotros una mano amiga que los apoye en su día a día.
Y obviamente, a la gente de… ¿Auditoría Preventiva? ¿Consultoría? ¿Auditores de mentira? Nunca tuvimos claro el nombre, pero fuimos lo suficientemente unidos para poder sacar adelante esta unidad desintegrada al fin, no en la forma pero sí en la esencia. A Frix, El Chato, El Cerdo, El Pelao, El Perro, El Cholo, El Narco, Brutus, El Cabezón, La Barbie y La Tía -qué tal tira de desadaptados por Dios!!!-, gracias.
Y nunca olviden todos…. LES VOY!!!
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Un 12 de octubre del 2010, fue un día más en esta aburrida rutina. Un 12 de octubre del 2010, fue martes y me provocó llevar una pizza a mi casa. Un 12 de octubre del 2010, estaba en la mesa junto con mi esposa y mi hija, disfrutando de una Papa Jonh’s (los tiempos cambian). Un 12 de octubre del 2010… no imaginé que al día siguiente me iría del BCP.
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