La interpretación del más pendejo (sobre la respuesta de la SNRTV a la queja interpuesta por Walter Cobos)
Hoy leí un documento que me hizo
caer en la cuenta que en este país todos estamos absolutamente locos, y que las
profesiones que uno piensa, se estudian por vocación, terminan siendo tan solo
un remedo de lo que el espíritu de la profesión es en realidad.
Yo recuerdo haber estudiado
Comunicaciones por convicción, pero no por vocación. En el camino le agarré el
gusto y me enamoré de mi carrera. Pero, ver cómo algunos “profesionales” se
escudan en sus conocimientos para solo confundir, aburrir o atolondrar, es algo
que me asquea.
Cayó en mis manos una “Resolución”
nauseabunda emitida por el Comité de (y me cuesta escribirlo) Ética de la
Sociedad Nacional de Radio y TV, en respuesta a una queja presentada por Walter
Cobos, guitarrista de la banda de rock Ni Voz No Voto y uno de los promotores
de la iniciativa Haz Que Tu Música Suene Perú, contra Radio Oasis y Radio
Planeta.
El
fundamento de la queja está basado en que el contenido de ambas radios no
cumple y ni siquiera se acerca a un 30% de producción cuyo contenido debe ser
considerado nacional. Por lo que Cobos suelta la pregunta sobre cómo está
interpretando el Tribunal de Ética de la Sociedad Nacional de Radio y TV, esta
norma.
Acá
nos detenemos un poco pues resulta que ahora la labor de interpretar, no es
inherente de la persona, ni de los comunicadores, ni de los lingüistas; sino exclusivamente de ladinos tinterillos. La escatológica interpretación de esta ley es tan
nauseabunda que solo me ha generado arcadas, página tras página. Veintidós
arcadas que me han hecho escribir este post más cerca del baño que de mi cama.
He
tratado de entender, luego de 4 revisiones, los argumentos de ambas radios en
su defensa y de un aciago tercero que aparece como outsider para “interpretar”
lo que esta antojadiza ley dice.
La
Octava Disposición Complementaria y Final de la Ley de Radio y TV, Ley N°28278,
hace una mención muy genérica, y se ha convertido en la manzana de la discordia
entre los artistas nacionales que exigen un espacio y mayor difusión; y las
radios que, escudadas en sus corporaciones millonarias y oligopólicas, no dan
por fundado el reclamo, no solo de los artistas, sino de un público que exige
cambiar una programación embrutecedora.
¿Pero
qué dice esta dichosa disposición?
“Los titulares de servicios de radiodifusión
deberán establecer una producción nacional mínima del treinta por ciento de su
programación, en el horario comprendido entre las 05:00 y 24:00 horas, en
promedio semanal”.
Entonces,
los muy astutos, interpretan que producción nacional no tiene que ver con el
contenido, sino con la realización de los programas que emiten las radios. Bajo
esta premisa, TODAS las radios cuentan con más del 30% de producción nacional.
Por lo tanto, no hay nada que reclamar. Es decir, tengo un locutor que es
peruano, el programador también es peruano, el productor… peruano, el guachimán…
recontra peruano. Entonces no me jodas! Estoy cumpliendo con la producción
nacional!!!
Asquerosamente
falso. Tal vez esta escurridiza disposición tenga este vacío que se presta a la
pendejada y que solo me hace recordar la canción de La Sarita, “El Burrócrata”
(Suavecito nomás, tuteo una vez, luego hermanito ya te cojudié otra vez) para
dejar una puerta abierta a las corporaciones y así estas puedan manejarla a su
conveniencia.
Lamentablemente,
unos pocos no hacemos muchos. Lamentablemente, en un país como el nuestro, donde
el más pendejo es el que decide, las leyes solo son unos rollos blancos con
patitas de perrito y aloe.
Sin
embargo, no soy un docto en leyes ni mucho menos, pero sé leer. Si me
atrevo a tocar este tema es porque al menos me tomé la molestia de revisar la Ley
de Radio y TV y también puedo hacer mis interpretaciones (si un taimado tinterillo
puede, por qué yo no):
El artículo
II del Título Preliminar, en su inciso h refiere que la prestación de servicios
de radiodifusión se rige por diversos principios, uno de ellos es la promoción
de los valores y la identidad nacional. Identidad Nacional señores, identidad
nacional. Con tu programete conducido por locutores peruanos y alcahueteros peruanos
que lo secundan, no estás cumpliendo pues… dizque radio de producción nacional.
Cómo promueves la identidad nacional. Con contenido nacional pues… ANIMAL!!!
Y
sigo, en el artículo 4 del Libro Primero de esta misma ley, se hace mención de
los fines del servicio de radiodifusión:
“Los servicios de radiodifusión tienen por
finalidad satisfacer las necesidades de las personas en el campo de la
información, el conocimiento, la cultura, la educación y el entretenimiento, en
un marco de respeto de los deberes y derechos fundamentales, así como de
promoción de los valores humanos y de la identidad nacional”.
Claro,
acá ellos dirán: Aguanta, ¿necesidades de las personas? Pero si yo he hecho mis
estudios de mercado y mis focus group.
Yo sé cuáles son sus necesidades.
De
acuerdo, hiciste tu estudio de mercado pero, ¿basado en qué? ¿Cuál fue tu
muestra? Soy tan donnadie que nunca he tenido la suerte de participar en uno de
esos focus group, ¿alguno de ustedes
ha participado?
Finalmente, este artículo termina con una frase valiosa que se vuelve a repetir: promoción
de valores humanos y de la identidad nacional. ¿Acaso esto no es
suficiente? ¿Qué se necesita para que esta ley deje de estar siendo
interpretada al gusto del cliente?
En
todo caso, se debería revisar esta ley si es que tanto conflicto genera. Si no
quieren que sigamos reclamando, exigiendo; cámbienla y dejen los puntos claros.
Dejen de escudarse en el libre mercado y en su retórica de lobby para evitar
cumplir una ley. Dejen de escudarse en charlatanerías que tienen como objetivo confundir
a un público que aún no entiende por qué no escucha más música nacional en las
radios. Dejen de escudarse en interpretaciones sistemáticas, lógicas, jurídicas,
teleológicas y empíricas, para al final seguir diciendo lo mismo: NO ME DA LA
GANA DE CUMPLIR TU COCHINA LEY.
Si quieren leer la resolución completa dar clic aquí
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